

Has hecho abdominales hasta caer reventado, todos los días durante los dos últimos meses, pero de tus músculos... ni rastro. Casi todos cometen el mismo error: descuidar el trabajo aeróbico, aparte de no cuidar la alimentación.
1. El ejercicio aeróbico
Esencial. El ejercicio aeróbico es fundamental para fortalecer los abdominales. (Fotos: D.G)
Sin ejercicio aeróbico, por muy tonificada que tengas la pared abdominal, no vas a poder lucir la "tabla de lavar". La explicación está en que los ejercicios abdominales queman pocas calorías.
La incidencia del trabajo abdominal se da más a nivel de la propia fibra muscular, que se endurece e incluso aumenta de volumen, sin embargo no hace nada por quitarse de encima (nunca mejor empleado) la capa de grasa de reserva que la recubre.
Si quemas calorías con un buen programa de ejercicios aeróbicos (bici, correr, patinar, nadar, esquí de fondo, aeróbic...), que complemente a tu programa de abdominales, tirarás del "combustible que tienes encima del cinturón", descubriendo esos músculos que se esconden debajo.
2. La genética también influye
Suerte. La genética juega a favor o en contra en este caso.
Que nadie se olvide de la importancia que tiene la genética en la distribución de la grasa, factor contra el que es difícil luchar.
Hay gente que tiene tendencia a acumular su grasa de reserva directamente en el vientre, en otros casos va predominantemente a las caderas o también puede distribuirse más o menos regularmente por todo el cuerpo.
3. Perder peso en forma de grasa
Si quieres mostrarle tus abdominales al mundo tienes que saber que, más importante aún que perder peso, es perder peso en forma de grasa. Pesar menos y mantener o incluso aumentar la cantidad de grasa significa que estás haciéndolo mal: has eliminado músculo y agua.
Esto es muy habitual en casos de dieta sin ejercicio. Adelgazas, sí, pero a base de tener menos fuerza, músculos pequeños y poco tonificados, mala salud cardiovascular y conservando una posibilidad muy grande de que vuelvas a recuperar tu peso y tu tripita. Esto explica que puedas estar delgado/a y con "protuberancia abdominal".
Mantener el mismo peso y hacer descender el porcentaje graso de tu cuerpo es una buena señal, propia de quien se ejercita, porque casi con total seguridad significará que estás cambiando grasa por músculo.
En este caso, aparte de tener un aspecto más saludable, tendrás un consumo energético mayor, incluso cuando estás en reposo, porque el músculo quema energía, a diferencia de la grasa: tu metabolismo estará más acelerado y será más difícil que vuelvas a ganar peso.

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